Al principio, las preguntas eran otras que al final: “¿Hablamos de dualismo o monismo?, ¿de localismo de holismo?, ¿existe el alma?”
Galeno le dio por primera vez al cerebro el papel que se merecía en esta historia. Habló de los “espíritus animados” que se desplazaban por el interior de fibras nerviosas. Serían las “pneumas” de Descartes las siguientes en aparecer. Luego Bernstein y sus potenciales, Sherrington y la sinapsis, y cada vez la luz de la ciencia cegaba más y más a esos espítus animados…
El salto en la técnica apareció con Golgi, a finales del XIX, con su tinción argéntica como protagonista. Ramón y Cajal se serviría de esta para asomar la cabeza sobre el muro que taponaba, de nuevo, esa luz.
Hoy son los positrones, la inmunocitoquímica, los disparos de electrones y otros muchos los protagonistas de la técnica.
Por otro lado, en el estudio del desarrollo son cinco los modelos principales: una mosca, un pez, una rana un ratón y un pollo, a los que listar de esta manera supone esconder la importancia de lo que realmente representan para el avance de la disciplina. El hombre y la mosca, la mosca y el hombre
Del zigoto el “disco embrionario” y dentro de este el epiblasto e hipoblasto. Luego son los genes los encargados de ordenar “desordenando” las células. Encontramos la gastrulación como concepto.
